Campo Base
Episodio 3x07
con Gala Pin
Activista tecnopolítica
Tu entidad trabaja cada día para transformar la realidad y defender la justicia social. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos ¿quién gobierna realmente el código de las herramientas que usamos? Vivimos en una contradicción constante donde intentamos generar impacto social utilizando infraestructuras diseñadas para centralizar el poder y el beneficio privado.
Para profundizar en este dilema, nos acompaña Gala Pin, una de las voces más autorizadas en la intersección entre política, tecnología y activismo. Diputada en el Congreso durante la última legislatura y portavoz en comisiones clave como Transformación Digital y Ciencia e Innovación, Gala aporta una visión muy interesante sobre cómo la tecnología condiciona nuestra democracia.
Gala ha impulsado la soberanía digital desde el Ayuntamiento de Barcelona hasta las Cortes Generales. Prepárate para cuestionar la «gratuidad» de tus herramientas y descubrir por qué el futuro del tercer sector depende de recuperar el control sobre sus propios datos.
La trampas de la Inteligencia Artificial gratis y el AI- Washing
En el Tercer Sector, la eficiencia presupuestaria manda. Por eso, las herramientas gratuitas o con descuentos para ONG son casi imposibles de rechazar. Pero Gala Pin nos invita a mirar la letra pequeña y er conscientes de que la gratuidad se paga con soberanía estratégica.
Cuando una entidad confía sus comunicaciones críticas a grandes corporaciones, acepta una dependencia que limita su autonomía a largo plazo. Gala explica por qué el software que consideramos sin coste supone un peaje de control que condiciona nuestra capacidad de incidencia política. Su propuesta para romper estas cadenas es un enfoque pragmático que priorice la soberanía en las infraestructuras que realmente definen la misión de la entidad.
Hoy, se habla mucho de Inteligencia Artificial Ética. Sin embargo, Gala advierte que no debemos confundir la ética con la justicia social. Para ella, muchas de estas promesas funcionan como un maquillaje ético diseñado para evitar regulaciones reales y perpetuar el control de datos.
El problema no es solo si una aplicación es buena, sino quién tiene la capacidad de vulnerar derechos a gran escala mediante algoritmos de predicción. Gala revela las preguntas que toda ONG debería hacerse para saber si un marco ético es genuino o si es simplemente una estrategia para proteger intereses corporativos bajo una apariencia de responsabilidad social.
Colectivizar para resistir ante el impulso de las Big Tech
Una de las ideas más potentes que Gala lanza es la necesidad de dejar de ser usuarias pasivas. Si las entidades pequeñas no pueden desarrollar sus propias herramientas, la solución es federarse.
Propone una alianza entre administraciones públicas, academia y sociedad civil para invertir en infraestructuras tecnológicas soberanas que respeten la privacidad. Esta unión permitiría al tercer sector tener capacidad de incidencia real frente a los grandes lobbies y desarrollar herramientas que respondan a necesidades sociales y no a objetivos de mercado.
Tenemos que tener muy claro que la privacidad no es un derecho individual, sino colectivo. Cuando una ONG maneja datos de personas en situación de exclusión, el mal manejo de esa información pone en riesgo a todo el grupo.
Los algoritmos de predicción de comportamiento ya condicionan vidas reales y acceso a derechos. Gala explica por qué regalar estos datos a grandes plataformas, incluso para facilitar la captación de fondos, es un riesgo que el tercer sector no puede seguir asumiendo sin cuestionar las consecuencias.
Tomando el control de las infraestructuras de IA
Esta charla con Gala Pin nos invita a reflexionar sobre cómo innovar en el tercer sector no es adoptar IA sin ningún criterio. Es ser dueños y dueñas de nuestras propias infraestructuras para que nuestra entidad no dependa de un algoritmo que no controlamos.