Campo Base
Episodio 3x01
con Carlos Bajo de Oxfam Intermón
El Tercer Sector parece que vive hoy una urgencia casi febril por subirse al tren de la Inteligencia Artificial. Bajo la repetida promesa de optimizar recursos, automatizar procesos y mejorar la productividad, muchas organizaciones están integrando herramientas tecnológicas sin hacerse la pregunta realmente importante. ¿A qué precio estamos vendiendo nuestra independencia estratégica? Esto toca la raíz misma de lo que significa ser una entidad social.
En este episodio de Campo Base, conversamos con Carlos Bajo, periodista y consultor especializado en comunicación, tecnología y transformación social. Con una trayectoria ligada a Oxfam Intermón y una mirada profunda sobre el activismo digital en África, Carlos nos ayuda a despojar a la IA de su halo de «neutralidad». Su perspectiva es muy interesante porque no analiza la tecnología como un manual de instrucciones, sino como un campo de batalla de relaciones de poder.
Si creías que la implementación de la IA en tu fundación era solo una cuestión tecnológica, esta charla te obligará a replantearte tus prioridades. Bienvenida y bienvenido a la era de la justicia digital.
La trampa de la eficiencia como única vara de medir la Inteligencia Artificial
Es habitual que, al hablar de IA en entornos sociales, el discurso se centre exclusivamente en la productividad. ¿Podemos escribir informes más rápido? ¿Podemos segmentar donantes con un clic? Sin embargo, Carlos Bajo plantea una advertencia, si la eficiencia es el único parámetro que utilizamos las ONG para medir el éxito de una tecnología, estamos adoptando el lenguaje y los valores de la industria que la creó.
El problema radica en que el Tercer Sector no nace para ser eficiente en términos mercantiles, sino para garantizar derechos y proteger la dignidad. Cuando una organización asume ciegamente la lógica de la optimización de recursos a través de la IA, corre el riesgo de desdibujar su compromiso ético. Carlos propone algo mucho más ambicioso, podemos imponer nuestros propios baremos (derechos, soberanía, valores) antes de decidir si una herramienta es útil o no.
¿Es posible una soberanía digital para las ONG?
Ante este panorama, la pregunta es inevitable, ¿existe alguna alternativa? Carlos Bajo rescata ejemplos donde el activismo se ha apropiado de la tecnología de forma creativa. La IA puede ser una herramienta de empoderamiento si el control permanece en manos de la comunidad.
Sin embargo, alcanzar la soberanía digital no es un camino fácil. A corto plazo, ni siquiera los Estados tienen esa soberanía garantizada, mucho menos una organización pequeña con recursos limitados. Pero no se trata de exigir una pureza tecnológica imposible, sino de tomar decisiones conscientemente. El enfoque colaborativo que sugiere para que las ONG no luchen solas contra los gigantes tecnológicos es una de las grandes claves.